domingo, 25 de julio de 2010

Y todo puede cambiar de un segundo a otro. A veces nos planeamos tantas cosas y, sin embargo, el destino ( y Dios) nos pone en otras circunstancias. Porque uno no puede planear que hará en un futuro lejano porque no puede saber lo que sucederá. Muchas veces me pregunté que sería cuando grande y miraba los ojos de mi madre.

Ahora, aún cunado ya estoy bastante grandecita, me entiende con solo mirarme a los ojos. Un abrazo de ella hace que me tranquilice y que todo estará bien. Cuando pequeña siempre pensé que sería indestructible y supersoderosa...es la típica visión que tenemos de nuestras mamás, es como si tuviesen algún poder especial.

Con los años se va poniendo viejita y los dolores empiezan a aparecer. Diste y das lo mejor de ti para que nosotros estemos bien y, sin embargo, creo que no te lo hemos retribuido. A lo mejor era necesario que pasara esto, un susto ( o eso quiero que sea), porque en realidad, no se lo que haría sin ti.

Viejita, sé que no he sido la mejor de todas. Diste los mejores años de tu vida por y para nosotros. Ahora me toca a mi retribuirtelos y ahí estaremos (estaré)

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